Este finde leemos…

Este finde leemos…

¿Qué queréis que haga?

¿Que deje de lado lo que amo y me desespere

por alcanzar la gloria, la fama y la fortuna?

¿Qué debo hacer?

¿Buscarme un protector, un amo tal vez,

y como hiedra oscura que sube la pared

medrando sibilina y con adulación,

cambiar de camisa según la ocasión?,

no gracias;

¿Dedicar este espectáculo a los banqueros?

¿O convertirme en bufón con la esperanza vil

de ver nacer una sonrisa en los labios de un ministro,

o besar los pies de un obispo

para obtener así su recomendación?

No, gracias.

Desayunar cada día un sapo,

tener el vientre panzón y un papo

que me llegue a las rodillas,

de tanto hacer reverencias pestilentes.

No, gracias.

Adular el talento de los camelos,

vivir aterrorizado por infames viveros

y repetir sin tregua: ¿¡Señores, soy un loro,

quiero ver mi nombre escrito en letras de oro!?

No, gracias.

Sentir terror a los anatemas.

Preferir las calumnias a los poemas.

Traicionar medallas, urdir falacias.

No, gracias. No, gracias.

No, gracias.

Pero cantar, soñar, reír, ¡vivir!

estar solo, ser libre, tener el ojo avizor,

la voz que vibre. Ponerme por sombrero el universo.

Por un sí o por un no batirme o hacer un verso;

despreciar con valor la gloria y la fortuna,

viajar con la imaginación hacia la Luna,

sólo al que vale reconocer los méritos.

No pagar jamás favores pretéritos,

renunciar para siempre a cadenas y protocolos…

Posiblemente no volar muy alto, pero solo, ¡solo!

Cyrano de Bergerac, Edmond Rostan 1897